Mueren obispos, mueren profetas,
mueren vicarios y confesores, ya no los curan ni los doctores, ya no les valen las ampolletas,
mueren cantantes, mueren poetas.
La muerte ha sido tan atendida
que carga a cuestas con el obrero,
muere el casado, muere el soltero,
mueren cristianos de gran empresa,
antes que venga hay que echar cerveza.
Hacia la tumba vamos marchando,
vamos marchando sin dilación,
bien remachados en un cajón
cuatro personas nos van cargando.